Caminaba solo mientras llovía, también iba llorando. Vi la carpa roja de una cerveza reconocida y al acercarme recibí un abrazo de varios hombres extraños, estaban ebrios. Cantamos "La diferencia" mientras pensábamos en las miradas de las mujeres que inventaban la tempestad en las noches donde la muerte era demasiado hermosa para ser nuestra.
El llanto continua.
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