Lo conocí
en 2010, en la presentación del libro de Marvin García no somos los mismos, me
hablaba del desarrollo cultural, de que apostándole a cosas grandes
conseguiríamos cosas grandes y de soñar. Juan Miguel era un soñador, un ganador
de apuestas, un amigo de todos. Entre otras cosas su labor fue
fundamental para el sector cultural y abrió un camino ancho para las
generaciones que venimos. Un hombre humilde y ¡Púchica!, cómo no mencionarlo,
de gran corazón. Hace unas semanas su salud empezó a complicarse de manera
grave y todas las personas del círculo volcaron a él su apoyo, logré escribirle
algunas líneas que después fueron contestadas en un vídeo donde nos
demostró su fuerza: tenías razón, Juanmi, la dosis de amor logró curarte, estás
en paz.
Recién me
entero que partió y me siento triste. Se ha ido de nuestro lado un gran ser
humano y a quien todos admiramos tanto. Solo me toca desearle siempre lo mejor
y agradecerle lo que dijo a mi madre cuando lo despedí en ese abril, hace tres
años:
“El apoyo es fundamental. Dejen que sea lo que
quiere ser y que luche por eso, así logrará cosas grandes”
Te vamos a
extrañar, guerrero, pero vamos a celebrar tu vida.
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